Seguro que en más de una ocasión te has descubierto pronunciando estas palabras, e incluso haciéndolo con desdén y desilusión. Yo comparto contigo esta visión de las cosas. Todo es mentira, sí señor. Y mucho además.
Hubo un tiempo en el que la prensa se encargaba de desvelar la verdad y de luchar por los ideales de la sociedad. Se le llamaba el Cuarto Poder porque estaba en su mano el cambiar las mentalidades y hacer que el ciudadano entrase en razón respecto de todo aquello que le rodeaba. Y de esto, aunque nos parezca mentira, no hace tanto tiempo. La historia nos deja, por ejemplo, la experiencia del honesto periodista Edward R. Murrow, que en plena caza de brujas no temió sacrificar su vida profesional para hacer frente al desatado senador Joseph McCarthy.
Pero los tiempos han cambiado, y de qué manera. Hoy en día acceder a un telediario supone necesariamente acceder también a una forma de pensamiento. Si eres liberal, te vendrá bien ver las noticias en Telecinco, y si lo eres mucho, en la Sexta. Si por el contrario tu talante es más conservador, Antena 3 es tu opción más adecuada. Y si tienes tendencias algo más extremadas, canales como Libertad Digital o Intereconomía sin duda te satisfarán. En cuanto a la prensa escrita, todos sabemos los intereses que representan El País, el ABC o la Razón, entre otros.
Desgraciadamente, por el camino nos hemos dejado la objetividad. Considero que no es tan importante escuchar o leer lo que deseamos como escuchar o leer lo que realmente está sucediendo, sin manipulaciones ni intereses creados. En vez de ser simplemente informados, corremos el riesgo de ser manipulados y, en el peor de los casos, de ponernos unos en contra de los otros.
Con todo, la mayoría de nosotros ya estamos sobre aviso. El hecho de que cada año la intención de voto sea inferior pone de manifiesto que somos conscientes de que no sólo se nos intenta manipular, sino de que además todas las opciones acaban siendo una única cosa: un grupillo de individuos que nos dicen estar trabajando por el bien común cuando en realidad lo hacen en beneficio propio. No te duela lo que voy a decirte, porque en el fondo es sólo una opinión personal: hoy en día derechas e izquierdas son una misma cosa. Porque todo es mentira.
Lo bueno de este asunto es que está en la naturaleza del hombre la tendencia a buscar la verdad. E incluso a buscar la Verdad, con mayúsculas. Hace mucho tiempo que la encontré en la Biblia y, sobre todo, en la persona de Jesús, quien no sólo anduvo por el mundo haciendo el bien a quien lo necesitase, sino que además nunca se promocionó a sí mismo ni buscó fama o gloria.
Yo creo en Él como la Verdad, y también como Dios. Ni que decir tiene que aun no lo conozco en toda su profundidad y sabiduría, pero disfruto intentándolo cada día. Huelga decir que en su vida y ejemplo jamás he encontrado una sola mentira. Si en esta vida todo es mentira, en Cristo todo es verdad. Te invito a descubrirlo por ti mismo. No te arrepentirás.
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