El 11 de julio de 2010 fue un día que la mayoría de españoles consideraremos como inolvidable. Tras un partido de infarto y plagado de irregularidades, nuestra selección obtenía su primera Copa del Mundo frente a Holanda. El gol de Iniesta nos hizo levantarnos a todos de nuestros asientos gritando, llorando, riendo. Se ha dicho que en pocas ocasiones España ha estado tan unida.
Hoy ya hace varios meses que ese emocionante partido terminó, y con él se han ido muchas más cosas al margen de la ilusión de toda una nación. Durante treinta días todo el planeta vibró con el Mundial de fútbol, uno de los acontecimientos deportivos más esperados, pero al finalizar éste volvimos a la oscura realidad. Porque sí, nuestra vida ha continuado siendo la misma.
La particularidad de este tipo de eventos deportivos es que permiten que desconectemos de nuestros problemas, por lo que el golpe es sin duda mayor cuando despertamos. Poco después de que Iker Casillas levantara la Copa, descubrí que España seguía en crisis, que en Haití las epidemias diezman a una población, que el continente africano muere de hambre… En fin, un largo y triste etcétera.
Creo que el hombre y la mujer postmodernos hemos convertido nuestros corazones en pedazos duros de piedra. Nos emocionamos cuando nuestros deportistas triunfan, cuando nuestros actores ganan un óscar o cuando nuestro personaje preferido de una novela muere, pero somos incapaces ya de empatizar con el sufrimiento humano real, aun con el nuestro propio.
Es más fácil desconectar de mis propias miserias que darme cuenta de lo necesitado que estoy. Haciéndolo, también me incomunico del mundo que me rodea. Jesús de Nazaret dijo que siempre habría pobres en el mundo, y nos invitó a hacer todo lo que estuviera en nuestra mano para superar la injusticia. Nosotros tenemos responsabilidades respecto a ella.
Por eso, la pregunta inicial quizás esté mal planteada. Déjame que la haga de nuevo. ¿Sabías que aunque España ganó el Mundial, sigue habiendo problemas en este mundo? Luchando juntos por este planeta, puede que hagamos de él un mundo mejor. Uno en el que merezca aun más la pena cantar un buen gol.
No hay comentarios:
Publicar un comentario