lunes, 27 de diciembre de 2010

LOOKING FOR PARADISE.

            Qué canción más hermosa. En serio.
            Es internacionalmente reconocido que Alejandro Sanz tiene una sensibilidad especial a la hora de componer sus canciones. Aunque pueda ser un artista algo limitado en lo vocal, esto es compensado con creces a través de sus letras intensas y su poesía. Quizás esta sea la razón por la cual sigue cosechando éxito tras éxito, incombustible, a lo largo de una carrera muy dilatada.   
            Looking for Paradise es uno de sus últimos hits. Uno de esos temas que te hacen emocionarte porque a lo meramente musical se suma un mensaje de esperanza, de búsqueda de la hermandad, del consuelo y la ayuda entre seres humanos. En él colabora además Alicia Keys, aportando esa voz dulce pero potente que le es tan característica.
            En cuanto escuché este tema, me di cuenta de que tenía que escribir algo sobre él. Aunque no soy una persona romántica en el sentido estricto del término, siempre he creído que las personas podemos avanzar hasta la comprensión mutua y el acercamiento. Y en definitiva, ¿no buscamos todos el crear un pequeño paraíso en esta tierra? ¿No lo hacemos a través de nuestras relaciones y nuestros sueños?
            En un momento histórico de cinismo e individualismo exacerbado, no está de más meditar en la importancia que unos tenemos sobre otros, en la diferencia que los demás pueden hacer en mí y yo en ellos. En que este mundo no es sino la suma de individualidades que nos enriquecen y ayudan. Sin duda que comprender y practicar esto puede hacernos encontrar el paraíso perdido objeto de nuestra búsqueda.
            Pero la maravilla surge cuando descubro que, además, puedo acceder a un paraíso real. Porque, aunque aquí consiga llevarme bien con todos, aprender de ellos y enseñarles, muy difícilmente estoy cualificado para acabar con todas las guerras, hambre, dolor y muerte. Afortunadamente para nosotros, hay alguien que sí puede.
            A punto de enfrentarse a la muerte, Jesucristo celebró una cena íntima con sus más allegados. Fue un encuentro privado entre trece personas, donde Jesús manifestó su alegría de que todos se encontraran juntos por última vez. Seguro que fue una velada llena de emociones enfrentadas, algo triste y pausada. Quizás por esa razón, el propio Cristo anunció algo sorprendente a sus discípulos.
            Les dijo que aunque se fuera dentro de poco, iba a prepararles un lugar en el que ellos pudieran estar cuando todo terminase, para que allí donde Él se encontrara en el futuro, ellos pudieran acompañarle. Esta es una invitación que se traslada a toda la humanidad; la de una vida que puede ser experimentada con esperanza, porque ni siquiera la muerte es el fin de nada, sino el principio.
            Comparto la visión de Alejandro Sanz y Alicia Keys. Todos buscamos un lugar mejor en este planeta, y sin duda que trabajando todos juntos y convirtiéndonos unos en la voz de otros, que están más necesitados, podremos hacer de él un lugar mejor. Pero creo aun más en las palabras de Jesús, que me ayudan a confrontar los momentos más difíciles con la certeza de hallar el auténtico paraíso que estoy buscando.

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